Embolización de miomas uterinos: cómo evolucionó la medicina hacia una alternativa sin cirugía
Durante muchos años, recibir un diagnóstico de miomas uterinos venía acompañado de miedo, dudas y, en muchos casos, la idea de que la única solución posible era una cirugía mayor. Para muchas mujeres, escuchar palabras como “histerectomía” o “miomectomía” significaba enfrentarse a una decisión difícil: someterse a una cirugía, pasar por una recuperación prolongada o incluso perder el útero.
Sin embargo, la medicina ha evolucionado. Hoy existen alternativas mínimamente invasivas que han transformado la manera en que se atienden los miomas uterinos. Una de las más importantes es la embolización de miomas uterinos, un procedimiento que permite tratar los miomas desde su irrigación sanguínea, sin necesidad de retirar el útero y sin realizar grandes incisiones.
En Miomas Sin Cirugía, somos referentes #1 en México en embolización de miomas uterinos, y nuestro objetivo es que cada mujer conozca todas sus opciones antes de tomar una decisión sobre su salud. Porque estar informada no solo ayuda a reducir el miedo: también permite elegir con mayor seguridad, claridad y confianza.

¿Qué son los miomas uterinos y por qué pueden afectar tanto la calidad de vida?
Los miomas uterinos, también llamados leiomiomas, son tumores benignos que se originan en el músculo del útero. Son muy frecuentes durante la etapa reproductiva y su presencia aumenta con la edad. Aunque muchas mujeres pueden tener miomas sin presentar síntomas, en otros casos estos pueden causar molestias importantes que afectan la vida diaria, el estado emocional, la energía, la fertilidad y la salud general.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el sangrado menstrual abundante o prolongado, dolor pélvico, cólicos intensos, presión abdominal, sensación de pesadez, aumento en la frecuencia urinaria, estreñimiento, dolor durante las relaciones sexuales y anemia causada por la pérdida excesiva de sangre. También pueden asociarse con dificultad para embarazarse o complicaciones durante el embarazo, especialmente cuando los miomas deforman la cavidad uterina o están ubicados en zonas que interfieren con la implantación del embrión (Society of Interventional Radiology, s.f.).
Lo más importante es entender que no todos los miomas son iguales. Su impacto depende del tamaño, número y ubicación. Por eso, una valoración médica especializada es fundamental para determinar qué opción puede ser más adecuada para cada paciente.
La embolización de miomas uterinos: una evolución en el manejo de la miomatosis
La embolización de miomas uterinos, también conocida como embolización de arterias uterinas, es un procedimiento mínimamente invasivo realizado por un radiólogo intervencionista. Su objetivo es bloquear de forma selectiva los vasos sanguíneos que alimentan a los miomas, provocando que estos reduzcan gradualmente su tamaño y, con ello, disminuyan los síntomas.
A diferencia de una cirugía tradicional, la embolización no requiere abrir el abdomen ni retirar el útero. El procedimiento se realiza a través de una pequeña punción, generalmente en la ingle o en la muñeca, por donde se introduce un catéter muy delgado que avanza bajo guía de imagen hasta las arterias uterinas. Una vez localizado el flujo sanguíneo que nutre a los miomas, se liberan microesferas que bloquean esos vasos de forma controlada. Al disminuir el flujo sanguíneo hacia los miomas, estos dejan de recibir oxígeno y nutrientes, lo que favorece su reducción progresiva. Con el paso de las semanas y meses, muchas pacientes experimentan disminución del sangrado, menor presión pélvica, reducción del dolor y una mejora importante en su calidad de vida.

¿Cómo surgió la embolización de miomas?
La historia de la embolización de miomas uterinos es una muestra clara de cómo la medicina avanza gracias a la observación clínica y a la innovación. La embolización arterial comenzó a utilizarse desde la década de 1970 para controlar hemorragias pélvicas severas, incluyendo sangrados relacionados con complicaciones obstétricas o tumores ginecológicos.
Uno de los momentos más importantes ocurrió en Francia, cuando el neurorradiólogo Jean-Jacques Merland utilizó la embolización para controlar una hemorragia en una paciente con miomas uterinos. Posteriormente, junto con el ginecólogo Jacques-Henri Ravina, se comenzó a usar la embolización antes de una miomectomía, con la intención de disminuir el sangrado durante la cirugía.
Lo sorprendente fue que varias pacientes mejoraban tanto después de la embolización que decidían cancelar la cirugía programada. Esta observación cambió el rumbo del procedimiento: dejó de verse solo como una herramienta previa a la cirugía y comenzó a estudiarse como una alternativa principal para mujeres con miomas sintomáticos.
En 1995, Ravina y colaboradores publicaron en The Lancet los primeros resultados clínicos relevantes de la embolización como procedimiento para miomas uterinos, marcando un antes y un después en el manejo de esta condición. Desde entonces, la evidencia científica ha seguido creciendo y la embolización se ha consolidado como una opción reconocida internacionalmente para pacientes seleccionadas (Ravina et al., 1995; NICE, 2010).
¿Qué demuestra la evidencia clínica?
La evidencia acumulada durante las últimas décadas muestra que la embolización de miomas uterinos puede ser efectiva para reducir síntomas relacionados con los miomas, especialmente el sangrado menstrual abundante, el dolor pélvico y los síntomas de presión.
Diversos estudios y revisiones han reportado mejoría significativa del sangrado en un alto porcentaje de pacientes después del procedimiento. También se ha observado reducción del volumen de los miomas y del útero, así como mejora en la calidad de vida evaluada mediante cuestionarios clínicos específicos para miomas (Society of Interventional Radiology, s.f.; Gupta et al., 2014).
Uno de los puntos más importantes es que la embolización permite conservar el útero. Para muchas mujeres, esto representa no solo un beneficio físico, sino también emocional. La posibilidad de evitar una cirugía mayor, reducir el tiempo de recuperación y mantener la anatomía uterina puede cambiar por completo la experiencia de atención médica.
Para saber si una paciente es candidata la elección debe individualizarse considerando edad, síntomas, deseo de embarazo, tamaño y ubicación de los miomas, antecedentes médicos y estudios de imagen. Por eso, en Miomas Sin Cirugía realizamos una valoración personalizada para determinar si el procedimiento de embolización es adecuado para cada caso. Nuestro equipo puede ayudarte a determinar si el procedimiento de embolización es adecuado para ti. ¡Agenda tu consulta!
¿Por qué se considera un procedimiento mínimamente invasivo?
La embolización de miomas uterinos se considera mínimamente invasiva porque no requiere una incisión abdominal amplia, no se retira el útero y se realiza con sedación consciente. Esto permite que muchas pacientes tengan una estancia hospitalaria corta y una recuperación más rápida en comparación con una cirugía mayor.
En lugar de extraer los miomas uno por uno, el procedimiento actúa sobre su fuente de sangre. Esta diferencia es muy importante, especialmente en pacientes con múltiples miomas, ya que permite abordar varios miomas al mismo tiempo al reducir su irrigación. Además, los avances técnicos han permitido que la embolización sea cada vez más precisa. Hoy se utilizan estudios de imagen como ultrasonido, resonancia magnética y fluoroscopia para planear y guiar el procedimiento.
Embolización vs cirugía: ¿cuál es la diferencia?
Una de las preguntas más frecuentes de las pacientes es si la embolización sustituye a la cirugía. La respuesta depende de cada caso. La cirugía sigue siendo necesaria en algunas pacientes, pero la embolización ofrece una alternativa importante para mujeres que desean evitar una cirugía mayor, conservar el útero o tener una recuperación más rápida.
¿Quién puede ser candidata a embolización de miomas?
La embolización puede considerarse en mujeres con miomas sintomáticos que presentan sangrado abundante, anemia, dolor pélvico, presión abdominal, crecimiento uterino o molestias urinarias relacionadas con los miomas. También puede ser una opción para pacientes que desean conservar su útero o que buscan evitar una cirugía mayor.
Se requiere una valoración médica completa, estudios de imagen y revisión de antecedentes. Algunas condiciones, como embarazo, infección pélvica activa o sospecha de malignidad, pueden contraindicar el procedimiento. En Miomas Sin Cirugía, la prioridad es que cada paciente reciba información honesta, clara y adaptada a su situación. No se trata de recomendar el mismo camino para todas, sino de encontrar la opción más segura y adecuada para cada mujer.

Recuperar bienestar sin cirugía sí es posible
Vivir con miomas puede normalizarse durante años: sangrados abundantes, dolor, cansancio, anemia, presión en el vientre o la sensación de que “así es tu periodo”. Pero no tiene por qué ser así. Si los miomas están afectando tu calidad de vida, es momento de buscar una valoración especializada.
La embolización de miomas uterinos representa una evolución médica importante porque ofrece una opción menos invasiva, con preservación del útero y respaldo científico. Para muchas mujeres, este procedimiento ha significado volver a tener energía, disminuir el sangrado, reducir el dolor y recuperar actividades que antes se veían limitadas por los síntomas.
Conclusión
La embolización de miomas uterinos no apareció de la noche a la mañana. Es el resultado de décadas de evolución médica, investigación clínica y avances en radiología intervencionista. Lo que comenzó como una herramienta para controlar sangrados se convirtió en una alternativa mínimamente invasiva para tratar miomas uterinos sintomáticos.
Hoy, la evidencia respalda su utilidad en pacientes seleccionadas, especialmente para reducir sangrado abundante, dolor, presión pélvica y mejorar la calidad de vida. Su principal valor está en ofrecer una opción que conserva el útero y evita una cirugía mayor en muchas mujeres. Si tienes miomas y te han dicho que la única opción es cirugía, busca una segunda opinión. Conocer todas tus alternativas puede cambiar la forma en que decides sobre tu salud.
Referencias
Gupta, J. K., Sinha, A., Lumsden, M. A., & Hickey, M. (2014). Uterine artery embolization for symptomatic uterine fibroids. Cochrane Database of Systematic Reviews.
National Institute for Health and Care Excellence. (2010). Uterine artery embolisation for fibroids. NICE Interventional Procedures Guidance.
Ravina, J. H., Herbreteau, D., Ciraru-Vigneron, N., Bouret, J. M., Houdart, E., Aymard, A., & Merland, J. J. (1995). Arterial embolisation to treat uterine myomata. The Lancet.
Society of Interventional Radiology. (s.f.). Uterine fibroids and uterine fibroid embolization treatment. SIR.








