Embolización de miomas uterinos: tecnología, precisión y recuperación sin cirugía
Cuando una mujer recibe el diagnóstico de miomas uterinos, una de las primeras preocupaciones suele ser pensar en cirugía. Muchas pacientes llegan a consulta con miedo a perder el útero, a pasar por una recuperación larga o a vivir nuevamente con sangrados abundantes, dolor pélvico, anemia o presión abdominal. Sin embargo, la medicina ha avanzado de manera importante, y hoy existen opciones de mínima invasión que permiten atender los miomas desde un enfoque más preciso, conservador y centrado en la calidad de vida.
La embolización de miomas uterinos es un procedimiento mínimamente invasivo que ha evolucionado con el paso de los años gracias al desarrollo de mejores materiales, técnicas de imagen más exactas y accesos vasculares más cómodos para la paciente. En lugar de retirar el útero o realizar una cirugía abdominal, este procedimiento busca bloquear de forma selectiva el flujo sanguíneo que alimenta a los miomas, favoreciendo su reducción progresiva y la disminución de los síntomas.
En Miomas Sin Cirugía parte de nuestra misión es que cada paciente entienda que no siempre la cirugía mayor es el único camino. La información clara y confiable permite tomar mejores decisiones, hacer preguntas correctas en consulta y elegir una alternativa alineada con las necesidades de cada mujer.

¿Por qué la tecnología importa tanto en los miomas uterinos?
Los miomas no son iguales en todas las pacientes. Pueden variar en tamaño, número, localización, irrigación sanguínea y relación con la cavidad uterina. Algunas mujeres tienen un solo mioma dominante; otras pueden tener múltiples miomas distribuidos en distintas zonas del útero. Por eso, antes de definir si una paciente es candidata a embolización, es fundamental contar con estudios de imagen que permitan comprender con precisión su caso.
El ultrasonido pélvico suele ser uno de los primeros estudios solicitados cuando se sospecha la presencia de miomas. Es útil, accesible y permite identificar crecimiento uterino o lesiones compatibles con miomas. Sin embargo, en úteros grandes o con múltiples miomas, puede tener limitaciones para determinar con exactitud el número, tamaño y ubicación de cada lesión. Por ello, la resonancia magnética de pelvis se ha convertido en una herramienta clave para la evaluación previa al procedimiento, ya que ofrece mayor detalle anatómico y permite planear con mayor precisión la embolización de miomas uterinos.
La resonancia magnética ayuda a identificar si los miomas son submucosos, intramurales, subserosos, pediculados o cervicales. También permite evaluar características internas de los miomas, su grado de vascularización y la presencia de otras condiciones ginecológicas que pueden influir en los síntomas, como la adenomiosis. Esta información es valiosa porque no solo ayuda a confirmar el diagnóstico, sino que también permite seleccionar mejor a las pacientes y reducir riesgos. En otras palabras, un buen procedimiento empieza mucho antes de entrar a sala. Empieza con una evaluación correcta.

¿Cómo funciona la embolización de miomas uterinos?
La embolización de miomas uterinos es realizada por un radiólogo intervencionista. A través de una pequeña punción en la arteria femoral, ubicada en la ingle, o en la arteria radial, ubicada en la muñeca, se introduce un catéter delgado que avanza hasta las arterias uterinas bajo guía de imagen en tiempo real. Una vez que el especialista llega a la zona adecuada, se liberan pequeñas partículas llamadas embosferas, que bloquean los vasos que nutren a los miomas.
Al reducirse el flujo sanguíneo hacia los miomas, estos dejan de recibir oxígeno y nutrientes, lo que provoca una reducción gradual de su tamaño. Con el paso de las semanas y meses, esto puede traducirse en menor sangrado menstrual, menos presión pélvica, disminución del dolor y una mejora importante en la calidad de vida.
Lo más importante es que el procedimiento actúa de forma selectiva sobre la irrigación de los miomas, conservando el útero.

Microesferas: pequeños avances que hacen una gran diferencia
Uno de los avances más relevantes en la embolización de miomas uterinos ha sido la evolución de los materiales utilizados para bloquear el flujo sanguíneo de los miomas. En los primeros años se utilizaban partículas menos uniformes, como el alcohol polivinílico o materiales de gelatina. Aunque estos permitieron el desarrollo inicial del procedimiento, con el tiempo se identificó la necesidad de contar con partículas más controladas, predecibles y seguras.
Actualmente, se utilizan microesferas calibradas, diseñadas para tener un tamaño más uniforme y una distribución más precisa dentro de los vasos sanguíneos que alimentan a los miomas. Esta evolución permite que el radiólogo intervencionista tenga mayor control durante el procedimiento y pueda adaptar la técnica a la anatomía vascular de cada paciente.
Los tamaños de estas partículas suelen variar, y la elección depende de factores como la vascularización del mioma, la anatomía de la paciente y la experiencia del especialista. Este punto es importante porque partículas demasiado pequeñas podrían tener mayor riesgo de llegar a vasos no deseados, por lo que los protocolos actuales buscan equilibrar eficacia y seguridad. En Miomas Sin Cirugía utilizamos tecnología y experiencia especializada para valorar cada caso de forma individual. Nuestro equipo puede ayudarte a determinar si el procedimiento de embolización es adecuado para ti. ¡Agenda tu consulta!
La importancia de la fluoroscopia durante el procedimiento
Durante la embolización, la guía por imagen es esencial. La fluoroscopia permite visualizar en tiempo real la anatomía vascular de la pelvis, observar el avance del catéter y confirmar que se encuentra en la posición correcta antes de liberar las microesferas. Esta tecnología es una de las razones por las que la embolización de miomas uterinos puede realizarse con un alto nivel de precisión.
La angiografía, que utiliza contraste para observar los vasos sanguíneos, permite identificar las arterias uterinas y evaluar cómo llega la sangre a los miomas. Con esta información, el radiólogo intervencionista puede dirigir el procedimiento de manera controlada, evitando zonas que no deben embolizarse y concentrándose en el flujo que alimenta los miomas.
Esta precisión es lo que diferencia a la embolización de una cirugía tradicional. Mientras una cirugía busca retirar tejido, la embolización modifica el aporte sanguíneo que mantiene activos a los miomas.
Acceso femoral o radial: una evolución enfocada en la comodidad de la paciente
Tradicionalmente, la embolización se realizaba a través de la arteria femoral, ubicada en la ingle. Este acceso sigue siendo muy utilizado y permite llegar de forma segura a las arterias uterinas. Sin embargo, en los últimos años también ha ganado relevancia el acceso radial, que se realiza desde la muñeca.
El acceso radial puede ofrecer ventajas en comodidad, ya que permite una recuperación más sencilla en el sitio de punción y, en algunos casos, una movilización más rápida después del procedimiento. La elección entre acceso femoral o radial depende de la anatomía de la paciente, la experiencia del especialista y las características del caso.
Para la paciente, esto significa que la embolización no solo ha evolucionado en eficacia, sino también en experiencia. La medicina moderna no debe enfocarse únicamente en resolver una enfermedad, sino también en cuidar cómo se siente la paciente durante todo el proceso.

¿Qué resultados se pueden esperar?
La embolización de miomas uterinos ha demostrado mejorar síntomas como sangrado menstrual abundante, dolor pélvico y síntomas de presión. También se ha observado una reducción significativa en el tamaño de los miomas y del volumen uterino después del procedimiento. De acuerdo con estudios de seguimiento mediante resonancia magnética, la reducción promedio del volumen del mioma dominante puede variar aproximadamente entre 40% y 75% durante los primeros 6 a 12 meses posteriores al procedimiento.
A diferencia de una cirugía donde el mioma se retira físicamente, en la embolización el cuerpo va reabsorbiendo progresivamente el tejido tratado. Por eso, muchas pacientes comienzan a notar cambios en sus síntomas durante los primeros días, pero la reducción del volumen puede continuar durante meses.
Uno de los beneficios más importantes es la mejora en la calidad de vida. Estudios que han utilizado cuestionarios específicos para miomas han mostrado disminución en la severidad de los síntomas y mejora significativa en el bienestar general después de la embolización.
Para una mujer que vive con sangrados abundantes, anemia, cansancio, dolor o presión pélvica, esta mejoría puede significar recuperar seguridad, energía y libertad en su vida diaria.
Seguridad
La evidencia la considera un procedimiento seguro, especialmente cuando es realizado por radiólogos intervencionistas capacitados. El éxito técnico de la embolización, entendido como la capacidad de llegar y embolizar las arterias uterinas correspondientes, suele reportarse por encima del 95% en la mayoría de las series clínicas. Las complicaciones mayores son infrecuentes, aunque pueden ocurrir, por lo que es fundamental realizar una valoración médica completa antes del procedimiento.
Después de la embolización, algunas pacientes pueden presentar lo que se conoce como síndrome postembolización. Este puede incluir dolor pélvico, náusea, cansancio, febrícula o malestar general durante los primeros días. Aunque puede ser incómodo, suele ser temporal y se maneja con medicamentos, reposo e indicaciones médicas. También puede ocurrir expulsión de tejido miomatoso en algunos casos, especialmente cuando los miomas tienen una ubicación cercana a la cavidad uterina. Por eso, el seguimiento posterior es importante para vigilar la evolución y resolver cualquier síntoma de manera oportuna.
La clave está en entender que la seguridad no depende solo del procedimiento, sino de todo el proceso: valoración, estudios de imagen, selección de candidatas, técnica, manejo del dolor y seguimiento médico.
¿Por qué no todas las pacientes reciben esta información?
Muchas mujeres siguen creyendo que la única opción para los miomas es la cirugía. Esto ocurre porque durante años la histerectomía y la miomectomía fueron las alternativas más conocidas. Aunque ambas siguen teniendo indicaciones importantes, no siempre son la única respuesta.
La embolización de miomas uterinos aún necesita mayor difusión, especialmente entre pacientes que desean conservar el útero o evitar una cirugía mayor. La falta de información puede hacer que muchas mujeres acepten procedimientos más invasivos sin conocer antes todas sus opciones. En Miomas Sin Cirugía creemos que cada mujer merece saber que existen procedimientos de mínima invasión que pueden ayudarla a recuperar su bienestar sin pasar necesariamente por una cirugía mayor.
¿Cuándo agendar una consulta?
Si tienes diagnóstico de miomas uterinos y presentas sangrado abundante, anemia, dolor pélvico, presión abdominal, aumento en la frecuencia urinaria o te han sugerido una cirugía que no deseas, una valoración especializada puede ayudarte a conocer si eres candidata a embolización. También es recomendable buscar una segunda opinión si tienes múltiples miomas, si deseas conservar tu matriz o si quieres entender mejor los riesgos y beneficios de cada alternativa. Agenda tu consulta con Miomas Sin Cirugía. Somos los #1 en México en embolización de miomas uterinos y podemos ayudarte a evaluar tu caso con un enfoque especializado, humano y basado en evidencia.







